Comunicación Social | Universidad Mariana | ISSN- 2981-3832
El relato en Vuelo de Carlos Ibarra
El relato en Vuelo de Carlos Ibarra

Donde los animales despliegan su sabiduría y la vida se alza en su esplendor inspirador.

Valerie: Soy Valerie Ibarra, Bienvenidos a esta entrevista única, en lugar de cumplir solo con requisitos académicos, he centrado esta entrevista en un viaje de crecimiento personal y reflexión profunda, inspirada en mi padre. Estoy emocionada de compartir su perspectiva sobre la vida, el amor y el propósito. Sin más, le doy la palabra a mi padre para sumergirnos en su mundo.

Carlos: En primer lugar, quiero agradecerte por ser esa persona en quien confiar, ese apoyo y esa inspiración. Normalmente, uno es simplemente un ser humano con sus vivencias, pero es muy especial cuando se tiene a alguien así. Es una imagen diferente y una forma enriquecedora de ver la vida, que me hace sentir muy afortunado.

Valerie: Háblame de tu infancia.

Carlos: Mi infancia…

Aunque en nuestra época la infancia no seguía patrones tradicionales, atesoro momentos especiales. Mis padres, enfocados en el trabajo, me enseñaron el valor del esfuerzo desde pequeño. A pesar de la dureza laboral, compartíamos instantes preciosos con un café y una arepa, lujos en tiempos difíciles. El transporte de bultos y las carretas tiradas por caballos aportaban encanto, conectándonos con la libertad que transmitían los animales en el campo.

Valerie: ¿De dónde crees que surge tu amor por la naturaleza y los animales? ¿Hay alguna influencia familiar en esto?

Carlos: Creo que es innato.

Desde pequeño, he sentido que mi amor por los animales es innato. Encuentro en ellos una lealtad y amor incondicional que no siempre experimento con los seres humanos. La pureza y libertad genuina de los animales me brindan felicidad, y la simple cercanía, el tocarlos y acariciarlos, es suficiente para completar mi bienestar. Mi conexión con los animales ha sido constante a lo largo de los años, brindándome paz y felicidad. Incluso en mi infancia, cuidaba con devoción a una gallina hasta su vejez, a pesar de la presión para consumirla. Aunque desconozco el origen de esta afinidad, siempre he convivido con ellos y encuentro alegría en su compañía. A pesar de las pérdidas, aliento a las personas a seguir teniendo animales, pues adoptar y proporcionarles un hogar no solo los salva, sino que también nos redime a nosotros. Los animales, con su enseñanza de compasión y humanidad, nos muestran cómo ser mejores personas en este ciclo de vida, y la verdadera belleza radica en continuar adoptando y ofreciendo hogares llenos de amor.

Valerie: ¿De todas las mascotas que has tenido a lo largo de tu vida, incluyendo caballos, gallinas y perros, hay alguna en particular que te haya dejado una marca personal, ya sea en tu infancia, adolescencia o vida adulta?

A lo largo de mi vida, todas las mascotas han dejado una huella imborrable, forjando conexiones inquebrantables. En mi infancia, Muñeca, una perrita adoptada, se convirtió en mi apoyo y compañía, marcando una etapa especial. En la vida adulta, Dulce llegó inesperadamente, transformando mi existencia y convirtiéndose en la mejor parte de mi vida. Aunque sus restos reposan en una montaña, su esencia persiste en mis pensamientos y en cada amanecer de mis carreras. Su espíritu, manifestado en una mariposa negra, me acompaña, y nuestro encuentro sagrado se da en el refugio de un árbol, significativamente nombrado Dulce. La triste partida de Sofía, otra compañera canina, ha traído consigo momentos mágicos donde las veo volar juntas por la montaña, recordándome que, desde el más allá, dos almas caninas continúan danzando a mi lado en este viaje llamado vida.

Valerie: Profundiza en tu conexión con tus dos fieles compañeras durante el deporte. Cuéntanos más sobre esta actividad: ¿es algo de toda la vida o surgió en un momento específico? Queremos conocer tus experiencias y descubrir qué te motiva a seguir adelante en esta pasión.

Carlos: La filosofía de la vida se revela en la convicción de que todo llega en el momento preciso, siendo cada instante perfecto y armonioso. Desde la infancia, encontré consuelo en el trote, mostrando talento en carreras cortas a los 12 o 13 años. Sin embargo, las demandas del trabajo y las dificultades de la vida me llevaron a dejarlo. Hace una década, sin entender su origen, retomé el trote y lo convertí en una actividad exclusiva, abandonando otros deportes y el gimnasio. Más allá de la pérdida de peso, mi motivación era espiritual, encontrando en cada carrera una meditación que limpia mi mente y brinda paz. Recomiendo a quienes enfrentan dificultades que corran, no solo para superar problemas, sino también para descubrir la felicidad en cada zancada y experimentar un renacimiento interior que perdura en la vida.

Valerie: ¿Tienes una ruta fija o varías tu camino? ¿Te atrae la competición y participas en tramos extensos? 


Carlos: Hace unos 3 o 4 años, mis rutas de running se vieron afectadas por la pandemia, limitándome a explorar la ruta amarilla hacia el occidente. Aunque inicialmente fue una adaptación, terminé disfrutando de este recorrido por diversas razones, desde la menor contaminación hasta la variabilidad del terreno. Pasé de establecer tiempos y distancias a adoptar una mentalidad más libre, centrándome en superarme a mí mismo en lugar de competir con otros. El running se convirtió en mi vía para encontrar paz interior, y sorprendentemente, logré correr durante horas sin sentir agotamiento. A lo largo del tiempo, este deporte se convirtió en un apoyo fundamental en mi vida, ayudándome a enfrentar sufrimientos y dificultades. Aprendí a dejar pasar lo negativo y a encontrar la belleza en todos los momentos que la vida me ofrece. A veces, la vida puede parecer dura y sin sentido, pero al final, todos los tiempos son perfectos, tanto los buenos como los malos. Hay que dejar que fluyan, sanar lo que se pueda y seguir adelante, confiando en que con el tiempo todo pasa.

Valerie: ¿Tienes un recuerdo específico que te haya impactado de manera significativa, ya sea por su gracia, rabia o por haber tenido un efecto transformador en tu vida?

Carlos: Recuerdo con afecto mis días de colegio, especialmente durante los años del séptimo al noveno. Fue una época especial porque la buena música empezaba a llegar, aunque todo era en casetes y con una sola emisora de radio que transmitía buen rock, mi género favorito. A pesar de mi rutina agotadora, trabajando desde temprano hasta casi el mediodía, y la prisa por llegar al colegio, esos años tienen un lugar especial en mi corazón. Aunque apenas tenía tiempo para arreglarme y comer, estar en el salón de clases me brindaba una sensación de paz y relajación, contrarrestando el cansancio del trabajo. Aunque joven y exhausto, encontrar alegría en el estudio era mi refugio, dedicando mucho tiempo y logrando buenos resultados académicos. Este recuerdo sigue siendo precioso, y al pasar por el lugar, aún siento ese aire especial que marcó esos días inolvidables en mi memoria.

Valerie: ¿qué estudiaste y cuáles eran tus planes después del bachillerato?

Carlos: Después de mi servicio militar obligatorio, intenté estudiar comunicación social y diseño gráfico, pero enfrenté desafíos económicos que me llevaron a retirarme en ambas ocasiones. La combinación de trabajo nocturno y estudios diurnos generó una carga insostenible, afectando mi salud física y emocional. Aunque me hubiera gustado continuar, la realidad económica lo hizo impracticable. Opté por trabajar como taxista durante cerca de 10-12 años, una experiencia en la que presencié y viví situaciones extraordinarias. Aunque no pude seguir estudiando, valoro las lecciones de vida que obtuve en el camino y ahora mi prioridad es apoyar a mis padres en su vejez como agradecimiento por lo que hicieron por mí.

Valerie: ¿En este momento, te gustaría inscribirte en alguna carrera o qué es lo que realmente te llama la atención? ¿Tienes el deseo de estudiar en este momento?

Carlos: Mis sentimientos hacia la música son confusos; a pesar de ser mi pasión, la constancia y las ganas han disminuido. Aunque tengo instrumentos de calidad, la inspiración no fluye naturalmente y podría ser más un hobby que una vocación. El trabajo absorbe mi energía, mientras que la música requiere una libertad mental que a veces es difícil encontrar. Paralelamente, me siento atraído por contribuir a la salud a través del deporte, buscando beneficiar no solo la condición física sino también el bienestar general de la comunidad. La idea de estudiar idiomas y explorar diversas áreas me motiva, evitando el encierro en una oficina. Mi deseo constante de aprendizaje y crecimiento sigue siendo una prioridad, alimentando el sueño de aportar a la sociedad con determinación.

Valerie: Si pudieras recomendarnos un artista cuya música te inspire y sea tan significativa como un amuleto, ¿qué artista y canción nos recomendarías?

Carlos: Nominar a un solo artista de las décadas del rock en los 80´s, 90´s y 70´s, resulta difícil dada la abundancia de talento, pero si debo elegir uno, sería Sting. Toto y diversas bandas de los setenta también ocupan un espacio destacado en mis preferencias. La música contemporánea, aunque diferente, no logra igualar el impacto de las icónicas inspiraciones que gestaron obras maestras en el pasado. Para quienes busquen más recomendaciones, menciono grupos como Supertramp, Metallica y Scorpions, así como bandas de música disco de los sesenta y setenta. Entre otros géneros, la salsa, con su rica historia y base sólida, me cautiva, aunque reconozco que aún tengo mucho por explorar en este ámbito.

Valerie: Para finalizar, ¿puedes compartir algo intrigante sobre ti o alguna reflexión significativa? Este es tu espacio para expresar pensamientos y emociones.


Carlos: Afrontar los desafíos con perspectiva es clave para disfrutar la vida plenamente. En ocasiones, nos distraemos con trivialidades y perdemos de vista lo verdaderamente valioso, que suele estar en nuestro hogar y la familia. Aunque anhelemos más, aprender a valorar lo que ya tenemos es esencial, priorizando la calidad sobre la cantidad. En lugar de obsesionarnos con el futuro, necesitamos vivir el presente, encontrar momentos de disfrute y apreciar la riqueza de la buena música, especialmente las canciones antiguas con letras profundas y significativas.

Valerie: Es importante recordar que una entrevista no es suficiente para explorar todas las facetas de una vida, como la relación con los padres, la infancia, la adolescencia y otros momentos significativos.

Carlos: Cada persona tiene su propio mundo, ¿verdad? A veces simplemente existimos sin realmente involucrarnos en la vida del otro. A veces estamos muy cerca de nuestros hijos, de nuestros padres. Pero ya no es como antes, cuando nos sentábamos en la mesa sin televisores ni celulares, conversábamos, charlábamos y contábamos historias. Es triste que eso se haya acabado. Ya no tenemos esas reuniones familiares donde simplemente conversábamos y compartíamos nuestras historias. Incluso durante las comidas, ya no se disfruta en tranquilidad. Si no es la televisión, es el celular. Antes, durante el almuerzo, compartíamos de manera más significativa. Esperemos que lleguen tiempos mejores, que nos convirtamos en mejores personas y que no nos dejemos llevar por la tecnología, que, si bien es buena y aporta mucho, también nos está dañando. Nos estamos olvidando de ser humanos. A veces parece que los dispositivos electrónicos nos brindan más compañía que las personas, y eso es un poco triste. Esperemos que, desde nuestros hogares, desde nosotros mismos, busquemos esa comunicación, que es lo más hermoso. Esperemos que algún día volvamos a ser como antes en términos de la unión familiar, no solo en la familia, sino también con nuestros amigos. Agradezco mucho la invitación. Es la primera vez que hago esto y no sé lo que dije, porque el solo hecho de estar con la grabadora limita un poco mi espontaneidad. Cuando hablamos sin estas cosas, fluye más, nos soltamos más. Pero bueno, hacemos lo que podemos. Al final, es una vida como la de cualquier ser humano. Simplemente contamos lo que vivimos, lo que nos nace, lo que sale de nuestro corazón, los recuerdos más cercanos. Muchas gracias.