Comunicación Social | Universidad Mariana | ISSN- 2981-3832
En incertidumbre total
En incertidumbre total

Jazmin Romero es nariñense. Tiene 35 años y un hijo de ocho años . Actualmente vive en el barrio Corazón de Jesús, de la ciudad de Pasto. El cuatro de enero de 2023 viajó de vacaciones a la ciudad de Medellín, en el departamento de Antioquia. Al regresar, el nueve de enero, se encontró con que en Rosas, Cauca, había ocurrido un derrumbe que taponó totalmente la vía Panamericana. Esto le impidió volver a Pasto y tuvo que esperar dos días para regresar a casa.

El nueve de enero, Jazmín, sus hermanos, sus cuñados, sus sobrinos, su madre y su hijo, salieron de Medellín con destino a Pasto. Ella iba en la moto de su hermano, con su esposo. Mientras  su hermano iba en carro con su esposa, su madre, su hijo y sus dos sobrinos; su hermana y su cuñado también viajaron en moto. Habían pasado la ciudad de Cali cuando se enteraron del derrumbe. “Se ha establecido el cierre total de la vía Popayán-Pasto al presentarse emergencia vial en el km 75 en el sector entre Mojarras y Popayán (Cauca) por deslizamiento de tierra de gran magnitud”, precisó INVIAS ese mismo día en su página web. 

Ellos decidieron ir hasta Popayán para ver cómo resolvían la llegada a Pasto. Al acercarse a Santander de Quilichao, ya en el departamento del Cauca, había personas manifestándose en la ciudad. Fueron alrededor de siete retenes en los que Jazmín y su familia tuvieron que dar dinero a los manifestantes que los paraban para poder seguir con su viaje. 

Ya en Popayán, Edgar, el hermano de Jazmin, junto a su esposa se fueron en una de las motos por la vía alterna de la Sierra. Pero Jazmín, su hermana, su cuñado, su madre, sus sobrinos, su esposo y su hijo tuvieron que desviarse en una camioneta de la empresa Cotransmayo hasta Mocoa. En un parqueadero de Popayán dejaron la otra moto y el carro. Eran cerca de las 11:30 a.m. cuando salieron de la ciudad. Al día siguiente llegaron hasta Mocoa y a las dos de la tarde salieron de allí hacia San Francisco, Putumayo. Aún no había restricción ni regulación en el paso de los vehículos.  

“Los de bien atrás se iban hasta adelante a ver, a avisarles a los de los camiones y los buses cómo dar reversa, pues, así sabrían cuál podía seguir primero”, dijo Jazmin. Hasta que dos camiones de gran tamaño se encontraron y ya no se pudo dar vía. 

Todos tuvieron que pasar esa noche en la trocha, llovió muy fuerte y obligó a todos a entrar en los vehículos dejando la carretera desolada “Nosotros estábamos, pues, prácticamente rezando, porque en primer lugar, esa trocha tiene la fama de ser muy peligrosa”, dijo Jazmin. 

Los niños dormían pero en cuanto se despertaban, la incomodidad era obvia. La  hermana de Jazmin la pasó aún peor, pues, iba viajando en la parte de atrás de la camioneta donde los asientos son en tabla y la cobertura de la carpa que las camionetas llevaban impedían parcialmente el paso del frío y las corrientes de vientos. Además, seguro que llegaban ese mismo día hasta Sibundoy, no llevaron chaquetas.

 Al siguiente día, a las nueve de la mañana, un hombre que impaciente por la espera al ver que nadie hacía nada, decidió ir en su moto a buscar señal de red celular y así llamar a la Policía de carretera. Ellos, al llegar al lugar, cerca del mediodía, hicieron que quienes iban en el trayecto San Francisco-Mocoa retornen y dieran vía a los del trayecto contrario.  No fue sino hasta el 13 de enero que INVIAS y el Ministerio de Transporte emitieron la resolución 78 del 13 de enero de 2023 anunciando cambios en la circulación sobre la vía Mocoa-San Francisco, que era la que estaban utilizando los viajeros para salir de esta zona del país.

Cuando por fin llegaron a San Francisco, los gastos habían aumentado, al igual que la preocupación. Necesitaban comer, incluso pagar parqueaderos; gastos adicionales a lo que habían planeado. El desayuno y luego el almuerzo en San Francisco fue un gasto más.  “Todo fue como el doble, o sea, eso sí fue un gasto grande”, dijo Jazmin.

Llegaron a Pasto en horas de la tarde y la noticia que los recibió fue  más fuerte que la felicidad de volver a casa. “Ya uno llega, pues se siente feliz porque está en su hogar, pero, después, ya nos tocó la gasolina, el gas, el racionamiento de todo y que a mi mamá no le llegaran los pedidos”, dijo Jazmin.

Su madre, la señora Raquél, vive en el barrio Corazón de Jesús. Ahí, en su casa, tiene una tienda y es lo único que mantiene su hogar. Cuando doña Raquel llegó a Pasto se encontró con que su negocio estaba vacío y no podía realizar pedidos porque los alimentos habían escaseado. Todo estaba más caro. “Mi mamá cerró”, dijo Jazmin.  Doña Raquél no solo se preocupaba por no poder realizar pedidos sino también por los productos que ya tenía. La  mayoría tenían fecha de caducidad corta, como la leche, el queso, los huevos o los embutidos. 

Jazmin tiene un negocio donde vende lociones, cremas para la piel y otros productos de belleza. Ella, durante esos días, no pudo recibir sus pedidos y debía encargarlos a sus vecinas. Su hermano Edgar trabaja en un taller de mecánica junto a su esposa. Ella tuvo que parar la venta de repuestos y él no alcanzó a entregar unas motos que tenía pendientes en esos días que estuvieron viajando. Su hermana y su cuñado trabajan en ebanistería y tenían algunos contratos que no pudieron cumplir a tiempo.  “Todo ese tiempo, fue perdido”, dijo Jazmin. 

Ya en Pasto, pasados quince días, su hermana Aydali le pagó a un camionero, amigo de su padre, para que trajera la moto desde Popayán. Mientras tanto, su hermano tuvo que esperar más de un mes para que arreglaran un poco la vía e ir por el carro. Pasado el mes, su hermano fue por su carro, un Aveo.

Edgar, el hermano de Jazmin, al ir por su carro y viajar por segunda vez decidió regresar de Popayán por la Sierra. En el trayecto su carro se recalentó y se incendió en medio de la vía. Por fortuna, las personas que estaban en la carretera, ayudaron a apagar el carro. 

“Uno sabe que tiene que enfrentar las cosas del día a día y que todo llega y pasa”, dijo Jazmin. Su familia ha sido siempre optimista frente a los problemas que se les presentan y así han logrado salir adelante.

Actualmente no se sabe con claridad la situación de la familia. Desde el 14 de marzo de 2023, se ha intentado buscar comunicación. A las 10:08 a.m. de ese día se envió un mensaje solicitando el número de su hermano Edgar. Jazmín había mencionado que él y su cuñada fueron los más afectados por el derrumbe. ¨Buenos días, le estoy llamando a mi hermano pero no contesta, tan pronto él me conteste le aviso¨, dijo Jazmin. 

Días después, un vecino hizo saber que Jazmin entró a trabajar por un mes a una veterinaria en algún lugar de la ciudad de Pasto y que ahora, nuevamente, se encuentra retomando su trabajo de productos de belleza. Doña Raquel sigue recuperándose de las pérdidas que tuvo por culpa del derrumbe del nueve de enero del 2023 en Rosas – Cauca.

A medida que los días se convierten en semanas y las semanas en meses, se espera que la reconstrucción de la vía de Rosas avance y que las familias logren recuperarse de las pérdidas.  Será un proceso arduo y desafiante.