Luis Alfredo Jaramillo: una voz de experiencia política

Actualizado: 13 feb 2020

Por Camila Janneth Ortega Acosta

Estudiante de Comunicación Social - Universidad Mariana

Me encuentro con el doctor Luis Alfredo Jaramillo Moreno, abogado egresado de la Universidad Cooperativa y Magister en Derecho con énfasis en Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario de la Universidad Sergio Arboleda. Nació en el municipio de Policarpa, Nariño, y tiene una amplia trayectoria política. Ha ejercido como concejal de Policarpa, como personero y alcalde del mismo municipio. Posterior a esto se desempeñó como diputado, cargo dentro del cual fue nombrado Presidente de la Asamblea. Tanto desde su conocimiento como desde sus experiencias personales genera una reflexión acerca de cómo se encuentra Colombia en materia de política.


Buenos días doctor. Le agradezco el brindarme este espacio para lograr conocerlo mejor.

- Buenos días, Camila. Bienvenida.


- Muchas gracias. Vamos a comenzar.

¿Qué es lo que más le apasiona de su carrera?


- Desde muy temprana edad arranqué en el proceso. Primero que todo como líder social de la cordillera, donde a los 19 años ya me postulé como concejal. Fui concejal del municipio de Policarpa. Pero más que todo el trabajo social donde por medio de las vías de hecho logramos llevar una serie de inversiones a todos estos municipios marginales donde no teníamos energía, donde no había vías, agua potable ni sistema de alcantarillado, donde no existía la comunicación sencilla. Esto hacía que nos miráramos completamente olvidados por el Estado. Entonces, a raíz de estas cosas entendí que la mejor manera para poder llevar soluciones a estos lugares –especialmente desde la inversión social—, era participando en el nivel político para estar dentro del poder público y lograr proponer cosas buenas para estas regiones.


- ¿Fue en ese momento que supo que el derecho era su punto fuerte?


- Más que todo porque sé que dentro de la normatividad colombiana –y como me ha gustado la función pública—, lo mejor es prepararse dentro del sector legal para poder actuar de la mejor manera: transparente, honesta y responsable, y para eso el derecho es lo mejor porque en él está reflejada la función social, la atención a la gente, a las personas que verdaderamente necesitan. Esto es lo que va acorde a mi personalidad.


- ¿Cómo concibe la política del país?


- Colombia es un país que ha vivido en guerra desde que es país. Somos los latinos caracterizados en ese sentido. Pero Colombia tiene un fundamento más para permanecer en la guerra porque es un país completamente polarizado por unos grupos políticos que han sostenido la necesidad en los diferentes sectores para poderse promocionar dentro del poder, y eso hace que exista tanta rivalidad y tanta complejidad. Colombia es un país multicultural, es decir que tiene muchas características que le permiten ser un país extremadamente complejo. Es un país rural: la mayor parte de la población está concentrada en ciudades que no tienen las garantías para un buen vivir, por lo tanto, existe una inequidad fundamental que hace que cada día, la lucha de clases sea más extrema, y por eso la política en Colombia, culturalmente, se ha vuelto un negocio que hace que uno de los agentes más dañinos para la administración pública, que es la corrupción, esté metida en cada una de las instituciones. No existe una institución en Colombia –incluso la iglesia— en la que la corrupción no esté metida, porque hay un manejo de recursos que están ligados a una serie de costumbres. Por eso, si bien es cierto que hay un número inmenso de abstención en el derecho de ejercer el voto, también hay mucha ignorancia en quien lo ejerce: hay mucha gente que prefiere votar porque le regalan cualquier dádiva…Quizá el voto de opinión tendrá un porcentaje muy bajo a nivel nacional. Hoy en día están generalizados la compra de voto, el clientelismo y todo que tiene que ver con la corrupción, por eso todo se vale en Colombia y por lo tanto no se tiene conocimiento pleno de quién tiene la razón. Aquí todos han aportado al daño que Colombia tiene a nivel político.


- Yéndonos al campo específico, ¿cree usted que la ciudad de Pasto puede ser la excepción de ese quebrantamiento político?


- Pasto, o Nariño, como todos los departamentos de Colombia, tiene las mismas costumbres. Si hacemos un recordatorio histórico, la clase política en Nariño ha sido completamente ineficiente y mediocre. Ha sido una política servil al centralismo. Con esto quiero decir que la clase política se ha preocupado no por proponer soluciones al departamento, sino por estar en el poder y seguir las políticas centralistas desde Bogotá, por lo tanto vemos que lo que buscan los parlamentarios, senadores y representantes, es pensionarse, más no dejar una huella importante en el desarrollo del departamento. - Alejándonos un poco del contexto político en general, ¿cuál considera su mayor fortaleza a nivel personal?


- Como persona, mi fortaleza primero que todo es haber sido formado en un hogar, si bien es cierto muy humilde, pero con unos principios y unos valores que aún conservo y eso hace que a uno le preocupe el cómo llevar soluciones a la gente. Por otro lado, mi fortaleza está basada en la honestidad, en la lealtad frente a los compromisos que se adquieren, y la preocupación por hacer que esas inversiones sociales que hacen falta en los lugares marginales lleguen pronto pero que también generen un resultado. En eso estoy preparado, conozco la realidad del departamento, especialmente las zonas de alto conflicto, lo he vivido en carne propia –porque he sido víctima seis veces del conflicto—, y desde el lugar que me haya encontrado he tenido que enfrentar esta situación que ha afectado también a mi familia y el buen vivir de nuestro sector.


- Dentro de su trayectoria política, ¿cuál cree usted que ha sido su mayor reto?


- La vida es un reto constante, simplemente que son etapas que uno vive. Cada etapa es un escenario diferente, por lo tanto en esto de la administración pública y el quehacer político, siempre se tiene aciertos y desaciertos. Nadie es perfecto…todos nos equivocamos, pero siempre tratando de hacer lo mejor. Ser alcalde es un reto grande, especialmente en un municipio de mucho orden público. Policarpa es un municipio completamente trascendental dentro de la región, el problema es que hay que tener en cuenta una serie de antecedentes: en el departamento de Nariño, en la zona costera –concretamente en Barbacoas, uno de los primeros municipios que es incluso más viejo que Pasto—, entraron los palenques, los cimarrones… eso hizo que ese sea el camino hacia el interior del país con la esclavitud. Por eso, cuando usted mira la zona de la cordillera se da cuenta de que municipios como Policarpa eran el lugar de descanso que tenían los colonos, por eso tenemos en estos lugares asentamientos de poblaciones negras. Eso hace que esta reseña histórica tenga valor. En segundo lugar, en Nariño, las primeras matas de coca –teniendo en cuenta el tema del conflicto y el narcotráfico— fueron sembradas en Policarpa. Lo mismo pasó cuando entró la guerrilla: los primeros asentamientos se dieron en la zona baja de Policarpa, precisamente por eso: porque este es el corredor de la costa hacia el interior del país. Todas estas cosas hay que tenerlas en cuenta para poder dar un concepto de lo que se tiene que hacer en lugares marginales como la cordillera y la costa…No fue fácil ser alcalde, fue quizá lo más difícil porque cuando estuve en el cargo la guerrilla destrozó el pueblo: quemaron 98 casas, quemaron la alcaldía, me desplazaron y no pude estar allá año y medio; luego entró el paramilitarismo…fue una situación completamente difícil, gracias a Dios estoy vivo y puedo contar la historia.


- ¿De qué manera cree que puede mejorarse el ejercicio de la democracia?


- El ejercicio de la democracia está más que todo basado en la Constitución de 1991 cuando se interpreta el proceso de descentralización administrativa. Quizá ha habido cosas importantes que se han querido copiar de los modelos de otros países, especialmente del sistema político europeo. Esta cuestión del voto preferente ha afectado demasiado, porque si anteriormente se hablaba de corrupción en los auxilios parlamentarios y los cupos indicativos del Congreso y los ministerios, hoy en día la corrupción se da desde la alcaldía, es decir hacia arriba porque son unas alcaldías elegidas con un número inmenso de recursos, ya la cuestión programática poco importa en las comunidades. Entonces yo creo que una de las soluciones sería acabar con el voto preferente, donde no se dé esas garantías a los grupos ilegales sobre quienes ejerce la autoridad desde la clandestinidad y puedan someter a la gente a votar por personas que no tienen las mejores condiciones. Por otro lado, creo que debe haber unas reformas políticas fundamentales, por ejemplo: en este momento no existen unos requisitos mínimos para ser alcalde de un municipio, simplemente la Constitución exige ser un ciudadano en ejercicio y no haber tenido condenas de ninguna índole, pero no exige mínimo ser una persona profesional en la función pública, y esto hace que cualquier persona que llegue a ser alcalde pueda ser manipulado y asesorado por un delincuente. Por eso los resultados administrativos no son los mejores.

Es entonces que debe haber una reforma política fundamental, esto no puede seguir así si es que se quiere un cambio para que se ejerza el ejercicio de la verdadera democracia. Si bien es cierto se brindan unas garantías, estas nunca serán de igualdad. Una de las críticas que yo hacía era que existía la reelección presidencial: nunca habrá igualdad de condiciones con un candidato presidencial frente a los demás, y por eso es que el poder colombiano está tan centralizado desde la capital que todas las instituciones giran en torno a un presidente. Aquí puede decirse que la división del poder no existe. Existe en el papel, pero en la realidad no. El pueblo no decide. El pueblo actúa en la medida en que los dirigentes dicen qué se hace, pero no porque el pueblo tenga opinión, simplemente aquí la cuestión democrática se volvió de hambre, donde la gente vota porque le den una remesa o porque le den una solución personal, pero no está encaminada a buscar soluciones de tipo comunitario.


- ¿Desde qué ámbitos de la vida cotidiana podría fomentarse esa igualdad, independientemente de la reforma política?


- El fortín político de la clase política colombiana está en sostener las necesidades. Donde haya más desigualdad va a haber más necesidad, y esas necesidades sirven como cosecha de votos. En el momento en que la nación, el Estado, los diferentes departamentos y alcaldías tengan los recursos y personas honestas administrando esos recursos, la cuestión va a cambiar. Primero que todo fundamentando los recursos en la educación: un pueblo educado no se deja maniobrar, porque el problema también es la ignorancia, el desconocimiento de las normas y de los derechos. Un pueblo al que se le garantice las condiciones de vida mínimas, los servicios públicos, empieza a mirar unas condiciones de vida diferentes y programa, educa y forma a sus niños en un ambiente digno, y eso hace que la gente tenga opinión.


- En materia de educación, sabemos que tampoco existe una educación democrática. En ese sentido, ¿cómo podría mejorarse la educación de manera que exista una igualdad de oportunidades?}


- Como mencioné, Colombia es un país multicultural, lo que hace que tengamos características diferenciales para darles un trato diferencial en cuanto a inversiones públicas debido a las condiciones geográficas, culturales, de todo tipo, y, si bien somos diferentes, podemos vivir en sociedad. En Colombia hay un sistema educativo que no es el mejor. Tenemos modelos en el sector educativo que también son copiados de otros países donde ya han colapsado. Tenemos un sistema educativo que no se compadece con la realidad, por ejemplo, en los sectores rurales hay un programa que se llama “Programa de Oferentes” para las escuelitas. En el departamento tenemos alrededor de 200 docentes del sector rural que están en el sector de oferentes.

Los oferentes fueron decretados por el Ministerio de Educación con el propósito de que existan unos operadores que desde la ciudad contraten unos docentes para esos lugares marginales: están mal pagados y con salarios inoportunos. Lo importante es que allá llegue el profesor. Hay algo, y es que estos profesores llegan a las escuelitas tres o cuatro meses después de que los oficiales han arrancado. ¿Qué clase de educación es esa? ¡Es pésima! Si usted va a los diferentes colegios de los municipios, ve que no hay laboratorios, espacios de investigación, internet, sistematización, incluso hay problemas de salubridad, las malas condiciones de las aulas.

Además en Colombia le pusieron precio al alumno: a una escuelita, o a un departamento le generan unos recursos siempre y cuando tengan cierto número de alumnos. Eso hace que la educación se mire desde el fondo del gasto en vez del servicio que se presta.


Así terminó la entrevista: con una clara reflexión por parte del doctor para sí mismo.

Si bien mantuvo una actitud de disposición y amabilidad durante toda la entrevista, el constante cruce de brazos y piernas delató su tensión al momento de hablar de política desde su experiencia –que como se pudo ver, es bastante amplia—, puesto que él hablaba no solamente desde sus conocimientos, sino también desde su consciencia, sabiendo que Colombia es un país quebrantado políticamente. Es así que el doctor Jaramillo hizo constante apelación a reformas en distintos escenarios del país para que se produzca un verdadero cambio en el ejercicio político, de manera que se anule la búsqueda del poder y sea reemplazada por la búsqueda y la lucha por la igualdad y la transparencia para con el pueblo.



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