Por: Felipe Andrés Criollo

El actor colombiano Diego Trujillo compartió sus reflexiones sobre el carisma, la escucha activa y la comunicación no verbal durante una conferencia en el Festival Internacional de Cine de Pasto (FICPA). Bajo el título Desarrollar el carisma, propuso ejercicios y reflexiones para comprender cómo los gestos, los silencios, la observación y la disposición a escuchar fortalecen las relaciones interpersonales y enriquecen el trabajo de actores y comunicadores. El espacio fue promovido por la alianza entre el FICPA y el Programa de Comunicación Social de la Universidad Mariana.
Observar más allá de lo evidente
Uno de los mensajes centrales de la conferencia fue la necesidad de aprender a observar, una práctica que, según explicó Trujillo, va mucho más allá de mirar superficialmente lo que sucede alrededor.
El actor invitó a los asistentes a prestar atención a los detalles del comportamiento humano y a reconocer en ellos una fuente permanente de información. Para quienes ejercen o estudian la comunicación, esta capacidad adquiere especial importancia, pues permite comprender los contextos, interpretar las reacciones y construir mensajes a partir de lo que ocurre en la realidad.
Durante su intervención, insistió en que comunicar requiere recoger información de lo que se ve, se escucha y se investiga. Desde esta perspectiva, la comunicación no depende únicamente de preparar un discurso o transmitir una idea previamente elaborada. También exige reconocer los aportes del interlocutor y responder a las circunstancias de cada encuentro.
Trujillo llevó esta reflexión a un ejercicio práctico con los participantes, a quienes invitó a observar las particularidades de las personas y a utilizarlas como punto de partida para construir historias. De esta manera, relacionó la observación cotidiana con la creatividad y con la capacidad de comprender a los demás.
La escucha activa como fundamento del carisma
Otro de los ejes de la charla fue la importancia de escuchar sin prejuicios y sin anticipar las respuestas. Trujillo explicó que una conversación pierde espontaneidad cuando una persona se concentra demasiado en lo que quiere decir, en la pregunta que debe formular o en el resultado que espera conseguir.
Por ello, propuso entrar en el diálogo con una actitud abierta y neutral, dispuesta a recibir lo que el otro tiene para expresar. Según su planteamiento, esta disposición permite que el interlocutor se sienta valorado y facilita una conversación auténtica, en la que las intervenciones de cada participante orientan el desarrollo del encuentro.
El actor también recomendó reducir las expectativas excesivas frente a las interacciones sociales. La presión por parecer inteligente, formular la pregunta perfecta o conseguir una respuesta determinada puede generar tensión y distraer a las personas de lo que realmente sucede durante una conversación.
Su propuesta consistió en permitir que las primeras palabras del interlocutor abran el camino del diálogo, sin imponer de antemano un tema o una conclusión. Esta práctica, explicó, favorece la naturalidad y ayuda a establecer una conexión genuina con los demás.

La timidez también puede convertirse en una fortaleza
Durante la conferencia, Trujillo cuestionó la idea de que la timidez representa necesariamente una desventaja en las relaciones sociales. Desde su experiencia como actor, planteó que esta característica puede favorecer la capacidad de escuchar, observar y prestar atención a los detalles.
Explicó que los actores y las actrices recopilan información de manera constante. En ese proceso, reconocen cómo se viste una persona, cómo se mueve, qué gestos realiza, de qué manera reacciona ante determinadas situaciones y cómo se relaciona con su entorno.
Incluso comportamientos cotidianos, como consultar el teléfono mientras alguien habla, pueden ofrecer pistas sobre las actitudes y las formas de interacción de las personas.
La reflexión invitó a los asistentes a reconsiderar el valor del silencio. En lugar de interpretar la timidez únicamente como una dificultad para expresarse, Trujillo propuso reconocer la posibilidad de convertirla en una herramienta para escuchar con atención y comprender mejor a los demás.
Los gestos también cuentan historias
La comunicación no verbal ocupó otro espacio importante en la conferencia. Trujillo destacó que cada gesto, movimiento y expresión puede aportar información sobre una interacción y modificar la manera en que los demás interpretan un mensaje.
A través de ejercicios con participantes, mostró cómo los movimientos involuntarios asociados con los nervios pueden convertirse en elementos para construir interpretaciones e imaginar historias. La observación de esos comportamientos permite desarrollar la creatividad y explorar distintas posibilidades narrativas.
El actor invitó a los asistentes a cuidar los detalles de su gestualidad durante las conversaciones y a reconocer que el cuerpo participa activamente en la comunicación.
Este planteamiento resulta especialmente relevante para quienes trabajan con la palabra, la imagen y la representación. Un mensaje no depende exclusivamente de su contenido verbal: los movimientos, las expresiones faciales, las pausas y la actitud corporal también intervienen en la percepción que construye el interlocutor.

Los silencios y las pausas como recursos expresivos
Trujillo también explicó cómo las pausas pueden convertirse en herramientas para captar la atención del público. Durante una interpretación, un silencio inesperado despierta preguntas en los espectadores y los lleva a observar con mayor detenimiento lo que sucede en escena.
El actor señaló que una pausa puede adquirir una intención dramática y dirigir la atención hacia un momento específico. Su efecto depende de la manera en que se incorpora a la interpretación y de la capacidad del actor para mantener la presencia escénica.
Esta reflexión amplió el sentido del carisma más allá de la facilidad para hablar o de la capacidad de ocupar un escenario. También destacó el valor de administrar los silencios, reconocer los tiempos de una interacción y comprender cuándo una pausa puede comunicar más que una frase.
La memoria emotiva y el poder de los sentidos
Otro de los aspectos abordados fue la relación entre la observación y la memoria emotiva, una herramienta que los actores utilizan para evocar sensaciones durante una interpretación.
Trujillo explicó que los colores, los olores y los sabores pueden asociarse con recuerdos capaces de despertar emociones positivas o negativas. Un color, por ejemplo, puede recordar a una persona significativa o una experiencia particular, mientras que un aroma puede transportar mentalmente a otro momento de la vida.
El actor señaló que interpretar una emoción no exige necesariamente recurrir de manera directa a un episodio doloroso de la historia personal. Esa evocación puede generar sentimientos difíciles de controlar durante una escena. La asociación entre estímulos sensoriales y recuerdos ofrece otra vía para recuperar sensaciones útiles para la actuación.
En este contexto, destacó el olfato por su capacidad para evocar recuerdos y recomendó explorar conscientemente los sentidos en la vida cotidiana. Observar los colores, reconocer los sonidos y prestar atención a los aromas permite acumular experiencias que enriquecen la memoria y amplían los recursos expresivos.
Preparar el cuerpo y la voz antes de salir a escena
La conferencia también incluyó recomendaciones sobre la preparación física y vocal de los actores. Trujillo explicó que antes de una presentación realiza ejercicios de respiración, relajación muscular y calentamiento de la voz.
Entre sus prácticas habituales mencionó el saludo al sol, una secuencia de yoga que realiza entre 15 y 20 veces antes de subir al escenario. Según explicó, esta rutina le ayuda a preparar el cuerpo para la actuación.
También destacó la importancia de calentar los músculos relacionados con la producción de la voz, incluidos los de la lengua, y de preparar las cuerdas vocales antes de interpretar un papel.
Para ilustrar esta necesidad, comparó la preparación escénica con el entrenamiento en un gimnasio: antes de realizar un esfuerzo físico, el cuerpo necesita calentamiento y estiramiento. Del mismo modo, la actuación requiere una preparación que permita afrontar las exigencias de la escena.
Desarrollar el carisma desde la vida cotidiana
Las reflexiones de Diego Trujillo durante el Festival Internacional de Cine de Pasto reunieron elementos de la actuación, la creatividad y la comunicación interpersonal. Sus ejercicios mostraron cómo la observación atenta, la escucha activa, la expresión corporal y la disposición a aceptar lo inesperado pueden fortalecer la conexión entre las personas.
La conferencia dejó una invitación para trasladar estas prácticas a la vida diaria: escuchar antes de responder, observar antes de sacar conclusiones y permitir que cada conversación encuentre su propio rumbo. Para los comunicadores, estas herramientas ofrecen una oportunidad para enriquecer la construcción de relatos y comprender mejor a quienes participan en ellos.
En el escenario y fuera de él, desarrollar el carisma implica prestar atención a los demás, reconocer los detalles que suelen pasar inadvertidos y participar en los encuentros con apertura y naturalidad. Esa fue una de las principales enseñanzas que Trujillo compartió con los asistentes al Taller que se desarrolló en el auditorio San José de la Universidad Mariana.
